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Episodio 1: El poder del pueblo. ¿Fue 1789 el año del Tercer Estado?

En Francia, en el siglo XVIII, gran parte de la población eran campesinos. La mayoría trabajaban en tierras que no eran suyas y pagaban impuestos y rentas al rey, a los nobles y a la iglesia, lo cual dificultaba su subsistencia. Todo ello llevó a que crecieran las protestas contra las rentas señoriales y los campesinos reclamasen la propiedad de la tierra.

En las ciudades también comenzaron a aumentar las quejas, pues trabajadores y artesanos tenían dificultades para subsistir y los burgueses estaban sometidos a normas que les limitaba el desarrollo de sus actividades.

Los principios ilustrados y el modelo de la Revolución americana dieron ideas a la burguesía para pedir una serie de cambios:

  • Económicos: para favorecer las actividades de los burgueses.
  • Políticos: Libertad, igualdad ante la ley, derecho a participar en política… Surge la soberanía nacional, por el cual el poder emana del pueblo.

95% de la población formaba aproximadamente el Tercer Estado contra el 5% aproximado que formaba parte de los estamentos privilegiados. Los privilegiados no pagaban impuestos, disponían de derechos señoriales y se oponían a cualquier cambio.

El rey necesitaba dinero para mantener su nivel de vida y pagar las deudas del Estado. La situación se hizo crítica en 1788, cuando no pudo pagar ni los intereses ni los préstamos que los banqueros le habían concedido. La única solución era que los privilegiados también pagasen impuestos.

Surgió los Estados Generales el 5 de mayo de 1789, convocado por Luis XVI, en el cual se podía aprobar una reforma fiscal. El Tercer Estado pidió eliminar los derechos señoriales e instaurar la soberanía nacional, mientras que los privilegiados no estaban de acuerdo y se oponían al cambio.

En ese momento, el sistema de voto era por estamentos, es decir, el Tercer Estado tenía un voto, la nobleza y el clero otro, y el rey otro. Cualquier reforma que querría introducir el rey, contaba ya con dos votos a favor, lo cual daba lugar a que el Tercer Estado, nunca tuviese la oportunidad de hacer ningún cambio. Es así que, los representantes del Tercer Estado, abandonaron la reunión y crearon la Asamblea Nacional, en el cual se aprobó un voto por persona.

Es así que decidieron ponerle fin a los privilegios y construir un sistema político basado en la voluntad soberana de la mayoría, por lo cual se comprometieron a mantenerse unidos hasta aprobar una Constitución.

La Constitución es el conjunto de normas fundamentales de un Estado soberano, las cuales suelen estar expresadas de forma escrita y fijan los límites y las relaciones entre los poderes del Estado y entre estos y los ciudadanos.

Fuente: definición.de/constitucion

Los privilegiados amenazaron con ponerle fin a los cambios empleando el ejército, pero es el Pueblo quien dice que no. El Pueblo asaltó la prisión de Bastilla, símbolo del absolutismo, y se hizo con las armas de la fortaleza.

La toma de la Bastilla fue una acción importante en el estallido de la Revolución francesa. Fue el hito con el que empieza la Revolución en contra del Antiguo Régimen y sus valores, y en cuanto el pueblo toma posesión de ella derroca al símbolo vital de la monarquía.

El Pueblo demostró a la monarquía que no era invulnerable ante ellos. En otras ciudades, se produjeron hechos semejantes, y en el campo los campesinos protagonizaron revueltas contra los señores, y atacaron sus castillos y propiedades. Era el principio del final del Antiguo Régimen, la Revolución.

Impulsada por la burguesía. Se busca remover el Antiguo Régimen, elegir un parlamento por sufragio censitarios y establecer una constitución. (liberalismo moderado)

Impulsada por la burguesía radical, proclama la república y democratizó el sistema político y la sociedad en un sentido igualitario.

Ante la radicalización de la Revolución, la burguesía vuelve a implantar el liberalismo moderado.

Episodio 2: La Revolución progresa y peligra. ¿Aceptó el rey la monarquía constitucional?

Desaparecieron los privilegios y todos fueron considerados ciudadanos. La Asamblea Nacional consolidó su poder, formado a partir del Tercer Estado y algunos nobles y eclesiásticos. Se consideraban los representantes de la nueva nación.

Para poder lograrlo, se introdujeron unos cambios importantes:

  • El decreto del 4 de agosto de 1789 abolió los privilegios y los derechos señoriales de la nobleza y el clero, acabando con la injusticia y el arbitrario dominio de los señores.
  • La aprobación de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano establecía una serie de derechos y libertades que definían a los nuevos ciudadanos (menos mujeres y esclavos).

La defensa y ampliación de estos derechos ha constituido uno de los elementos más decisivos de la evolución de nuestra sociedad.

Surge la Constitución para regular la convivencia entre los ciudadanos en 1791. En ella se fijaban los siguientes aspectos:

  • El Estado es organizado mediante la separación de poderes, si bien el rey mantenía una prerrogativa: el derecho a vetar las leyes.
  • Igualdad ante la ley, derechos y libertades, y la soberanía le pertenece a la nación.
  • El ejercicio de la soberanía estaba limitado por el sufragio censitario, ya que solo podían votar hombres mayores de 25 años y con un determinado nivel de riqueza.

Se inauguraba así la monarquía parlamentaria y se procedió a la elección de la Asamblea Legislativa.

La nueva Asamblea representativa aprobó una serie de leyes y normas que permitieron avanzar en la configuración de la sociedad liberal: se eliminaron los gremios, se implantó la libertad económica y la igualdad de los ciudadanos ante los impuestos.

La Iglesia fue obligada a jurar la Constitución civil del clero y sus bienes fueron expropiados y vendidos a particulares para reducir su poder económico y para conseguir dinero para el Estado. El Estado aseguraba el mantenimiento del culto y el clero.

Para proteger la Revolución frente a los partidarios del absolutismo, surgió la Guardia Nacional.

Estos cambios no fueron muy bien recibidos por la familia real y gran parte de los antiguos privilegiados, simplemente no querían dejar de tener sus privilegios y aceptar la subordinación al sistema constitucional.

Muchos de ellos emprendieron un camino a países extranjeros buscando apoyo de las monarquías absolutistas para ponerle fin a la Revolución. Incluso el propio rey, Luis XVI, intentó fugarse, pero, fue pillado. Desde entonces, fue considerado traidor a la patria.

Ahora bien, la Revolución seguía progresando, pero las actividades contrarrevolucionarias también. No cesaron y las amenazas de los absolutistas cada vez eran más violentas, por lo que, en abril de 1792, la Asamblea Nacional declaró la guerra a Austria y Prusia. La movilización militar no consiguió frenar el avance austriaco, que en julio de 1792, llegaba a las puertas de París. Revolución en peligro.

Episodio 3: Cambios importantes… ¿Qué cambió con la república?

La traición de los reyes y la invasión militar dio lugar a la insurrección de las clases populares de París (los sans-culottes). En agosto de 1792, estos asaltaron la residencia de los monarcas y los encarcelaron, invalidando la monarquía.

Esto dio lugar a que se convocasen elecciones por sufragio universal masculino para elegir a una nueva asamblea constituyente, llegando a formar, en septiembre del mismo año, la Convención Nacional, la cual proclamó la república, abolió la monarquía y consiguió la primera victoria militar contra los ejércitos austriacos y prusianos en Valmy.

Los principales agentes de la nueva etapa de la Revolución fueron los girondinos (primer gobierno, representaba a los republicanos moderados) y los jacobinos (representaban a los sectores más radicales, vinculados con los sans-culottes).

Pero el encarcelamiento de los monarcas dio lugar a un intenso debate. Al final, se les impusieron la pena de muerte y fueron ejecutados en la guillotina. Tras la muerte de los monarcas, los Revolucionarios se dividieron en dos bandos, los que estaban a favor de la acción, y los que estaban en contra. Por otra parte, el asesinato de los monarcas tuvo un gran impacto sobre los contrarrevolucionarios, que reaccionaron con furia y se rebelaron contra la república.

En el interior, las revueltas contrarrevolucionarias comenzaron a adquirir bastante protagonismo en diversas regiones. Y a nivel exterior, las potencias europeas se alarmaron y se unieron a Prusia y Austria para luchar contra Francia y poner fin a la Revolución.

Volviendo a la política, en junio de 1793, los jacobinos accedieron al poder con ayuda de la burguesía y los sans-culotte. Estos implantaron cambios y medidas más radicales en la Revolución. Para poder hacer frente a las amenazas y a la tensión, se formó un gobierno dictatorial que quedó en manos del Comité de Salvación Pública, donde una sola persona concentró todos los poderes, Robespierre.

Robespierre dio lugar a la formación de un nuevo ejército en el cual los ciudadanos debían incorporarse de manera obligatoria. Debido al ejército, se pudo frenar la amenaza exterior.

Impulsaron también la aprobación de una nueva Constitución y una nueva Declaración de Derechos.

Y no solo eso, la enseñanza se hizo obligatoria, se redistribuyeron las tierras en favor de los campesinos, se establecieron un máximo y mínimo de precios a los productos de primera necesidad.

Aunque se produjeron cambios beneficiosos, se suspendieron algunos derechos y libertades. El gobierno actuaba de manera autoritaria y violenta, dando lugar a una política de Terror, en los que los tribunales revolucionarios castigaron con prisión o incluso la muerte a los sospechosos de oponerse a la Convención.

Episodio 4: El final de la Revolución. ¿Cómo terminó la Revolución francesa?

Las victorias ante los ejércitos europeos y haber dignificado las condiciones de vida de las clases populares no fueron lo suficiente para consolidar la Convención jacobina.

El rechazo de la burguesía a las leyes sociales y al Terror (malestar por las detenciones, las ejecuciones sin control…) reforzaron la oposición al jacobinismo en la Convención.

Los republicanos moderados dieron un golpe de Estado conocido como la reacción termidoriana, que otorgó el poder a un Directorio formado por cinco miembros.

Este nuevo régimen anuló las leyes sociales jacobinas y tuvo como referente una nueva Constitución que limitó derechos, estableció un estrecho sufragio censitario e instauró una nueva organización del poder que excluía a los representantes de las clases populares. La república burguesa marcó la última etapa de la Revolución.

El Directorio reforzó el liberalismo político y apostó por una nueva sociedad burguesa, en la que se acentuaron las diferencias sociales y adquirieron importancia nuevas élites enriquecidas con los negocios de la guerra y la especulación.

El poder del ejército aumentó considerablemente como consecuencia de la política de expansión, que llevo a Francia a dominar varios nuevos territorios. Pero este régimen tuvo que hacer frente a una fuerte estabilidad social, en la cual las clases más bajas seguían luchando por sus derechos y libertades.

También tuvieron que hacer frente a conspiraciones radicales, como la llamada «conjura de los iguales» y a una oposición «neojacobina» que reclamaba el sufragio universal y el retorno a la Constitución anterior.

Y a todo eso se le sumaron aquellas revueltas que luchaban por volver a instaurar el absolutismo, dando lugar a fuertes tensiones sociales y políticas, donde la inestabilidad e inseguridad dominaba.

La burguesía pensó que el Directorio era ineficaz. Creyeron que el ejército, además de consolidar las conquistas, podía garantizar el orden social, la estabilidad económica y el control político de la posición. Se buscaba un régimen fuerte en la cual se controlase a los absolutistas y consolidase los principios más moderados de la Revolución.

Sucede un nuevo golpe de Estado en 1799, dónde un joven general acabó con el Directorio y clausuró la Revolución. Hablamos de Napoleón Bonaparte.

Se rechazaron las reformas igualitarias y democráticas, se acabó con la amenaza absolutista y se consolidó el liberalismo moderado.

Episodio 5: La historia de un emperador. ¿Qué significó el Imperio de Napoleón?

Desde 1799, hasta 1815, Napoleón Bonaparte tomó las riendas de la política francesa. Primero como cónsul, y desde 1804, como emperador de Francia coronado por el papa.

Napoleón consideraba que era heredero de todos los cambios producidos entre 1789 y 1791, y su objetivo era reafirmar ante el mundo la grandeza y potencia de Francia, que había acabado con el feudalismo y absolutismo.

El Consulado (1799-1804) quedó determinado por una nueva Constitución, que no incorporaba una declaración de derechos, y que otorgaba al poder ejecutivo más poder que el resto de poderes. Las libertades quedaron muy limitadas y se impuso un control de la opinión pública.

Napoleón, primer cónsul, configuró una dictadura personalista, debido a que asumió la mayoría de atribuciones.

Sobre estas bases, Napoleón introdujo una serie de cambios en Francia:

  • Se fundaron los liceos o escuelas públicas, en las cuales se formaban a funcionarios y una élite profesional.
  • Se restableció relación con la Iglesia católica con un Concordato que admitía la tolerancia religiosa.
  • Publicó tres códigos: el Civil, el de Comercio y el Penal. A través de estos códigos, igualdad ante la ley asegurada, derecho de la propiedad asegurado, libertad individual asegurado y libre acceso a los cargos públicos asegurado.
  • Reorganizó la administración francesa creando a los prefectos, representantes de los departamentos del Estado, cuya función era cumplir las órdenes del gobierno.

Pero el trabajo de Napoleón no solo se limitó a ser cónsul, en 1804, el papa lo corona emperador de Francia y desde ese momento, inició la conquista de Europa. Su objetivo era crear un gran imperio en el que Francia sería el centro.

Algunos territorios conquistados comenzaron a hacer parte de Francia, y otros pasaron a ser gobernados por miembros de su familia.

Napoleón lo tenía claro, territorio que pillo, territorio que Revoluciono y le quito el absolutismo y el feudalismo. Pero aunque todo pareciese que iba bien, surgió una gran oposición a los franceses, debido a que eran invasores que ejercían su dominio a través de la violencia y la explotación de la población.

En 1812, el imperio Francés había alcanzado su máxima extensión, desde entonces, había comenzado un declive. Napoleón finalmente fue derrotado en la batalla de Waterloo y fue confinado en la isla de Santa Elena, hasta que murió en 1821.

Episodio 6: Las bases del mundo contemporáneo. ¿Por qué la Revolución francesa puso las bases del mundo contemporáneo?

Gracias a la Constitución y la Declaración de Derechos francesa, las personas dejaban de ser súbditos del rey y propiedad de los nobles, a ser ciudadanos con derechos y deberes iguales ante la ley.

Durante los años 1789 a 1799, se vencieron a los absolutistas, se retiraron los privilegios y estamentos, y se abrieron las puertas a los derechos y libertades, pero no fue un proceso rápido la consolidación y la extensión de estos.

Aunque en 1792, el sufragio universal masculino permitía ejercer la soberanía popular, pero al final se impuso el sufragio censitario, que discriminaba a los hombres por su riqueza, y a las mujeres por el género, restringiendo el voto a los ciudadanos propietarios.

Los cambios sociales condujo a un cambio en la política. La organización del estado pasaba a estar fundamentada en la división de poderes, en el uso de una Constitución, que estableciese unas normas básicas de convivencia y fijase derechos, libertades y deberes.

La Revolución trajo consigo dos nuevos sistemas de gobiernos, que a día de hoy, caracterizan algunas democracias. Hablamos de la monarquía parlamentaria (jefe de Estado = rey, sometido a la ley) y una república (jefe de Estado = presidente elegido).

La dictadura jacobina y el sistema autoritario napoleónico se puede considerar como antecesores contrarios a la democracia representativa.

Jurisdicciones y las guerras privadas desaparecieron y la capacidad de hacer leyes y normas para toda la nación pasó a ser competencia exclusiva del estado. Este creció progresivamente, apoyado económicamente por la extensión de los impuestos.

El Estado se dotó de una administración pública para facilitar la gestión de asuntos públicos y procedió a dividir el territorio en departamentos y crear ayuntamientos.

Se liberalizó la economía, se protegió la propiedad privada, se eliminaron los gremios… Se eliminaron las aduanas interiores y se unificaron los sistemas de pesos y medidas para facilitar los intercambios.

El Estado reguló también el mercado libre mediante precios y salarios, con la finalidad de garantizar la subsistencia de los ciudadanos.

La Revolución también separó la Iglesia, se hizo laico y se comprometió a preservar la libertad de cultos. La educación pasó a estar en las manos del estado.

Episodio 7: Los sistemas liberales al poder. ¿Cómo se consolidaron los sistemas liberales?

Las potencias que vencieron a Napoleón se reunieron en el Congreso de Viena con la finalidad de organizar Europa basándose en el rechazo de la Revolución francesa.

Se buscaba volver a instaurar la monarquía absoluta y erradicar los principios liberales, como la soberanía nacional, los derechos de los ciudadanos… Es por eso que, el periodo entre 1815 y 1848 se conoce como la Restauración Absolutista.

A excepción del Reino Unido, que siguió manteniendo su régimen monárquico parlamentario. En Francia, la incorporación de los Borbones en la monarquía, de manera obligada, les llevo a aprobar unas mínimas concesiones que diferenciaban este régimen del absolutismo tradicional. Siendo así que, el nuevo rey, Luis XVIII, aprobase una «Carta otorgada» en el cual concedía a sus súbditos determinadas libertades MUY RESTRINGIDAS y creaba dos cámaras consultivas.

Por otra parte, en Viena no se quedaron de brazos cruzados. Estos decidieron reorganizar el mapa Europeo. Francia volvió a sus fronteras de 1792, y el resto de territorio del imperio francés, fue repartido entre las potencias absolutistas, de acuerdo a sus intereses y sin respetar ni la voluntad ni las aspiraciones de independencia de algunos pueblos.

También se creó la Santa Alianza, un tratado en el cual los monarcas absolutistas podían intervenir en cualquier país dónde el orden absolutista fuese desafiado.

Las revoluciones liberales de 1830 y 1848

En 1830 se inició una nueva etapa de movimientos liberales, cuyo centro fue Francia. El rey Carlos X fue destronado y se abrió paso a una monarquía constitucional, en el cual se consolidó el sufragio censitario. Resurgió así el liberalismo moderado que, no solo se impuso en Francia, sino también en España y Portugal.

Respecto a 1848, las revoluciones se expandieron de París por toda Europa. Todos estos movimientos se caracterizaron por:

  • En Francia y en otros países en los cuales el liberalismo moderado estuviese implantado, tuvieron un contenido democrático e incorporaron las demandas sociales (derecho a huelga, jornadas laborales de 10h…). Esto se explica por qué las clases populares adquirieron protagonismo, que empezaban a reclamar cambios en la organización de la sociedad en un sentido más igualitario y democrático.
  • Por otra parte, estas revoluciones también supuso que algunos pueblos se separase (independizase) de los imperios, para constituirse como naciones soberanas.

Gran parte de las revoluciones liberales fueron sofocadas y reprimidas con dureza, pero abrieron las puertas definitivamente a las reformas liberales, constitucionales y democráticas. También marcaron un paso irreversible de las aspiraciones nacionales en Europa.

Episodio 8: Somos una nación… ¿Por qué se crearon nuevos estados en Europa?

La defensa de la soberanía nacional iba ligado al liberalismo, pero en los pueblos donde estaban sometidos a una potencia más fuerte, aspiraban por la creación de un Estado independiente. Este sentimiento nacionalista había crecido en Europa como consecuencia al rechazo del dominio napoleónico.

En el Congreso de Viena, las potencias vencedoras de Napoleón habían introducido sus nuevos territorios a sus dominios, reconociendo que los movimientos nacionalistas era su principal amenaza.

Este movimiento se fue extendiendo poco a poco por Europa y tuvo que enfrentarse a las resistencias de los imperios.

  • En 1820, solo Grecia consiguió independizarse del imperio turco. En 1829, el imperio otomano reconoció la independencia de Grecia.
  • En 1830, surgió una nueva ola de movimientos revolucionarios, acompañados de contenidos nacionalistas. Mientras Polonia fracasaba en independizarse de Rusia, Bulgaria consiguió independizarse de la actual Holanda y estableció una monarquía liberal.
  • En 1848, las revoluciones nacionales se encontraron principalmente en imperio austriaco, que se extendía sobre un conjunto de distintas nacionalidades.

La mayoría de las revueltas fueron sofocadas, pero estas revueltas llevaron a introducir algunas reformas descentralizadoras.

Categorías: AprenderGeografía e historia

Alexandru Theodor Muntenas

Estudiante de la ESO en el IES Montevives. Miembro del Área de Altas Capacidades del IES Montevives y percusionista en la Banda Municipal Las Gabias. Aprender es una pasión : 9

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